¿Está tu inmueble preparado para vender?
La obligatoriedad de los certificados energéticos en la compraventa es una cuestión que propietarios, empresas e inversores deben tener en cuenta antes de poner un inmueble en el mercado. En España, cuando se vende un edificio, una vivienda o un local sujeto a la normativa, es necesario disponer del correspondiente certificado de eficiencia energética y de su etiqueta, además de incluir la información energética en la publicidad y aportar la documentación exigida en el contrato de compraventa. No se trata, por tanto, de un trámite que convenga dejar para el último momento.
El certificado energético permite conocer la eficiencia de un inmueble a través de una calificación relacionada con su consumo de energía y sus emisiones de CO₂. Además de proporcionar información al comprador, se ha convertido en una pieza necesaria dentro del proceso de comercialización y transmisión de determinados inmuebles.
Qué implica la obligatoriedad de los certificados energéticos en la compraventa
Cuando un propietario decide vender una vivienda, un local o un edificio, una de las primeras cuestiones que debería comprobar es si dispone de un certificado energético válido y correctamente registrado.
La normativa establece que, cuando un edificio existente es objeto de compraventa, debe anexarse al contrato una copia del certificado de eficiencia energética debidamente registrado junto con la etiqueta energética. Además, la información relativa a la calificación energética debe aparecer cuando el inmueble se anuncia para su venta.
Esto significa que el certificado energético no debería considerarse un documento para solucionar justo antes de acudir al notario. Lo recomendable es disponer de él antes de comenzar la comercialización del inmueble.
Certificado energético para vender una vivienda
¿qué debe hacer el propietario?
Para un particular que quiere vender su casa, el proceso comienza con la intervención de un técnico competente que analiza las características energéticas del inmueble, su envolvente y las instalaciones que influyen en su comportamiento energético.
Con esta información se realiza la evaluación y se genera el certificado. Posteriormente, debe presentarse ante el organismo competente de la comunidad autónoma para su registro y obtener la correspondiente etiqueta energética.
No basta, por tanto, con disponer de un documento elaborado por un técnico: el certificado debe estar debidamente registrado.
Antes de anunciar una vivienda conviene comprobar:
- Si existe un certificado energético.
- Cuándo se realizó y si continúa vigente.
- Si está correctamente registrado.
- Si se han realizado reformas que puedan afectar a la certificación.
- Si la etiqueta energética está disponible para incorporarla a la publicidad.
Resolver estas cuestiones con antelación evita que la falta de documentación pueda retrasar posteriormente una operación de compraventa.
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Certificado energético para empresas
¿qué deben revisar antes de vender?
La obligatoriedad de los certificados energéticos en la compraventa no afecta únicamente a particulares. También debe ser tenida en cuenta por empresas que sean propietarias de inmuebles incluidos dentro del ámbito de aplicación de la normativa y que tengan previsto venderlos.
En empresas con varios inmuebles, esta revisión adquiere todavía más importancia. Tener controlada la documentación permite saber qué propiedades están preparadas para comercializarse y cuáles necesitan actualizar su certificación.
No todos los inmuebles tienen necesariamente la obligación de disponer de certificado. La normativa contempla determinadas excepciones y situaciones específicas, por lo que en el caso de locales, naves u otros espacios empresariales es importante analizar las características concretas de cada inmueble.
Una empresa puede comenzar revisando:
- Qué inmuebles tiene previsto vender.
- Si cada uno dispone de certificado energético.
- La fecha de registro y su vigencia.
- Si el certificado corresponde al inmueble.
- Si es necesario realizar una nueva certificación.
- Si dispone de la etiqueta para incorporarla a la publicidad.
No esperes a tener comprador para solicitar el certificado
Uno de los errores más habituales es asociar el certificado energético exclusivamente al momento de firmar la compraventa. Sin embargo, su utilidad comienza mucho antes.
Si el inmueble se anuncia para la venta, la calificación energética debe aparecer en la información comercial correspondiente. Por eso, una buena práctica es certificar antes de anunciar.
De esta manera, cuando aparezca un posible comprador, el propietario ya tendrá preparada la documentación y podrá avanzar en la operación sin iniciar entonces un trámite que podría haberse realizado previamente. Para las empresas, esta anticipación resulta especialmente útil cuando gestionan varios inmuebles y necesitan preparar diferentes operaciones de venta.
Cuánto dura un certificado energético
La vigencia del certificado es otra de las dudas habituales entre propietarios. Como regla general, los certificados tienen una validez máxima de diez años. Existe una particularidad para determinadas calificaciones G: los certificados registrados desde el 3 de junio de 2021 que obtengan esa calificación tienen una validez máxima de cinco años.
Por eso, disponer de un certificado antiguo no significa necesariamente que haya que realizar uno nuevo. Antes de poner el inmueble a la venta conviene revisar la fecha de expedición, su registro y su periodo de vigencia.
También puede ser necesario realizar una nueva certificación si el inmueble ha sufrido reformas o modificaciones que alteren sus características energéticas.
Qué información aporta realmente el certificado energético
Aunque el comprador suele identificar rápidamente la letra de la etiqueta, el certificado proporciona información mucho más amplia.
Entre sus indicadores se encuentran el consumo anual de energía primaria no renovable y las emisiones anuales de CO₂ por metro cuadrado. También incorpora recomendaciones de mejora que pueden ayudar a identificar posibles actuaciones sobre instalaciones, aislamiento, climatización, iluminación o control energético.
Para un comprador, esta información permite conocer mejor el comportamiento energético del inmueble. Para el propietario, puede servir como punto de partida para valorar posibles mejoras.
En el caso de una empresa, conocer esta información antes de vender puede resultar igualmente útil. Permite tener una visión más completa del estado energético de un inmueble y valorar posibles actuaciones antes de su comercialización.
Preparar la venta con EIA
La obligatoriedad de los certificados energéticos en la compraventa hace recomendable contar con un profesional que pueda encargarse de la certificación y de su correspondiente tramitación.
Electro Industrial Aranjuez (EIA) incorpora entre sus servicios la certificación de eficiencia energética, junto con otros trabajos relacionados con las instalaciones eléctricas, la ingeniería, el mantenimiento y la eficiencia energética.
Esto permite atender tanto las necesidades de un propietario particular que quiere vender su vivienda como las de una empresa que necesita preparar la documentación energética de un local, unas oficinas u otro inmueble.
Para un particular, tener la certificación preparada permite iniciar la comercialización de su vivienda con la documentación necesaria. Para una empresa, revisar con antelación sus inmuebles facilita la planificación de futuras operaciones y evita que la falta de un certificado pueda retrasar una venta.
Preguntas frecuentes sobre los certificados energéticos en la compraventa
Sí, con carácter general, cuando el inmueble está dentro del ámbito de aplicación de la normativa. Para la compraventa debe aportarse el certificado registrado y la correspondiente etiqueta energética.
Puede ser obligatorio cuando una empresa vende determinados inmuebles incluidos en el ámbito de aplicación de la normativa. Dependerá de las características concretas del inmueble y de las excepciones previstas.
Sí. Para publicitar la venta de un inmueble sujeto a certificación es necesario disponer del certificado y de la etiqueta energética, además de incluir la información correspondiente a su calificación.
Con carácter general, su validez máxima es de diez años. Los certificados con calificación G registrados desde el 3 de junio de 2021 tienen una validez máxima de cinco años.
No necesariamente. Existen determinados supuestos excluidos de la obligación, por lo que es necesario analizar las características y el uso concreto del local antes de determinar si necesita certificado.











